El Rey Midas del petróleo
Ostentoso, poderoso y muy ambicioso, este hombre nacido en la entonces ciudad soviética de Sarátov, es el paradigma de los 'nuevos ricos' del este.
Dueño del símbolo del Londres más elegante, Abramovich creció, paradójicamente, en la Unión Soviética de la Guerra Fría. Huérfano desde los cuatro años y sin poder acabar sus estudios, se inició en los negocios muy joven.
Calculador y muy inteligente, siempre supo sacar provecho de todo lo que tocaba. Mano derecha de Boris Berezovsky, el magnate más poderoso del frío país, fue presentado por su mentor en 1992 al círculo de amigos del entonces presidente Boris Yeltsin.
Gracias a este 'apretón de manos', pudo aprovechar el 'boom' de la privatización de una Rusia que intentaba olvidar el comunismo y convertirse en el 'Rey Midas' del petróleo. Este eslavo, que estaba en el paro en 1990, ocupa hoy el decimoquinto puesto de los billonarios del momento.
'Bon vivant'
La casa más cara del Reino Unido (valorada en 150 millones de libras), el quinto yate más grande del mundo, el CSKA de Moscú, y según los rumores, hasta un pueblo siberiano, serían sólo algunas de las posesiones de un hombre que piensa que no basta con ser rico, también hay que aparentarlo.
Amante, claro está, de la buena vida, es el protagonista también de uno de los divorcios más 'sonados' de la historia. 16 años de matrimonio y una fortuna de 17.000 millones de euros. Abramovich se hartó y dejó a la mujer que le había mantenido cuando no tenía un 'duro'. Su esposa Irina, ex azafata, y sus cinco hijos, por una veinteañera. Al final el acuerdo, que pintaba tan crudo que hasta se habló de la venta del Chelsea, se firmó en Moscú, donde las leyes son más benévolas con el reparto de bienes.
Veni, vidi, vici
Llegó a Inglaterra, vio y venció. En 2003 y con apenas 36 años, Abramovich compraba el Chelsea porque necesitaba un equipo de la Premier para engordar su ego. Su capricho costaba entonces 140 millones de libras esterlinas y estaba al borde de la quiebra.
Su ingenio, sus ganas y sobre todo, su bolsillo, convirtieron un mundo de deudas en éxitos, y el dinero negro en fichajes dorados.
Ranieri, el técnico de Stamford Bridge en el momento, confesó su asombro ante la 'revolución rusa': «Le pedía un jugador un día y al siguiente leía que ya lo habíamos fichado». Shevchenko, Wright-Phillips, Cech, Ashley Cole, Drogba o Ballack encabezan una lista que no parece acabar nunca.
Como buen millonario, le gusta la perfección. Abramovich desembolsó 578 millones de libras en cinco años para convertir a los 'Blues' en uno de los mejores equipos del mundo. Eso son, 204,921 libras al día. 8,539 libras por hora para lograr, por fin, su particular 'Marcha sobre Moscú'.
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