El talento y la aventura de los revolucionarios rusos batallará contra el orden y el plan protestante. El Zenit llega al momento más importante de una historia que vio la luz allá por 1925 en una fábrica de metal. Los escoceses, olvidados en el reciente fútbol continental, regresan a una final europea 36 años después. La conquista de la Recopa en el 1972, acabando con las aspiraciones del Dinamo de Moscú, precisamente un rival ruso, queda demasiado lejos en el tiempo.
Valores contrarios
Los de Advocaat han sorprendido a propios y extraños en una UEFA que se ha tenido que frotarse los ojos para comprobar la versatilidad y veneno de un equipo armado desde la mano de hierro del técnico holandés. Clubes con tanta enjundia como el Bayern, fulminado en San Petersburgo, el Leverkusen o el Olympique de Marsella han sido víctimas de la revolución. El Villarreal, subcampeón de nuestra Liga, también lo comprobó.
Los escoceses tampoco se han quedado atrás, aunque los elogios por su fútbol han sido más bien inexistentes. Recuperando los valores originarios del 'catenaccio', el Rangers tiene como misión proteger su retaguardia. Sin más. Eso sí, no conviene olvidar que el juego primitivo de los de Smith ha destrozado los sueños de Fiorentina, Werder Bremen o Sporting de Lisboa. Equipos con buen gusto que han caído en las redes de un equipo incómodo y perseverante como pocos.
Las piezas rusas podrán lucirse en un escenario ideal para la ocasión. El artillero de la maquinaria, Pogrebnyak, máximo goleador de la competición junto a Luca Toni, será baja por sanción. Tendrá que esperar a la Eurocopa. Habrá que prestar atención a la pillería de Arshavin en ataque, la potencia de Denisov y la gasolina del ucraniano Timoschuk en la zona ancha. Anyukov, lateral derecho de este Zenit recuperado para la cita, y el reconvertido Shirókov lideran una zaga que defiende y que sorprende.
Cuéllar, columna principal
En el Rangers, nuestros dos compatriotas, Cuéllar y Novo apuntan a la titularidad. El defensa madrileño, un ídolo ya para los protestantes y elegido jugador del año en Escocia, es un baluarte en una zaga por la que pasa la copa. El gallego podría ser titular, tirándose al costado y ayudando en la gran misión de los de Smith.
Darcheville, que estará más solo que la una en punta de ataque, intentará aprovechar lo que le llegue. El centro del campo, con Hemdani, Davis y Ferguson, está preparado para ayudar a colocar el cerrojo en las inmediaciones británicas. Las bandas y el olfato de Darcheville, sin dejar de lado la estrategia, serán las mejores bazas para no irse a los once metros.
La revolución y el orden, sólo una de las dos ideas, se subirá al cielo en el City of Manchester Stadium. No es Old Trafford, pero los sueños de algunos se cumplirán. La UEFA busca dueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario